Para centros donde un comedor no encaja
Según el tamaño del centro y el número de personas que trabajan o estudian en él, a veces lo que hace falta no es un comedor sino una cafetería. Espacios reducidos y volúmenes pequeños condicionan lo que se puede montar.
Antes de poner nada se estudia el centro: cuánta gente hay, qué perfil tiene, a qué horas entra y qué relación calidad-precio necesita. De ahí salen el lay-out, la estructura de costes y la carta.
Del primer café al último turno
El horario se ajusta al del centro, no al revés. Desayunos, cafés entre clases o reuniones, menú del mediodía y el cierre cuando se va el último turno.
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